
hace poco me invitaron a un almuerzo cumpleañero en un restaurante argentino lúgubre y oscuro en medio de uno de los barrios iluminados de la ciudad de los vientos. con el olor a carne al carbón flotando en la brisa veraniega, justo al cruzar el umbral del lugar los ojos se me achicaron mientras tanteaba con esta pupila incierta y con aquella insomne las figuras allí reunidas. tanto sol y ligera brisa fresca afuera y aquí pura penumbra y fresco falso, pienso y casi choco con una pared repleta de fotos de Evita. repleta replata repluta, replica mi ira. doy el saludo formal a los que ya esperan con paciencia en la mesa. me siento, agarro un pancito caliente y lo embarro de chimichurri. distraída mastico y admiro las sombras de los peatones en la calle que se adivinan distorsionadas por las vaporosas cortinas. “aquí hace falta luz”, le digo al camarero que me sirve agua. “oscurito mejor, para crear ambiente”, me dice distante. lo miro casi bizca de tanto forzar la vista. “¿ambiente de qué, viejo, a las tres de la tarde?”...
om ulloa, continuar en tumiamiblog.
2 comentarios:
gracias, cacique, por copiar esto en el Guamá. omu
A usted Omu, por permitir copiarlo por acá!
Saludos
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