Jamás imaginé que sufrir un terremoto en carne propia me produciría tan nivel de perplejidad. Resido en Santiago, soy uruguayo y vivo en un piso 22. Por dos infinitos minutos el departamento se convirtió en la coctelera de King Kong. Las paredes parecían de goma, el rectángulo del living se hacía cada vez más oblicuo, transformaba en un rombo hacia un lado, y luego hacia el otro con inconcebible facilidad y violencia. Las imágenes parecían más propias de una experiencia lisérgica que reales.
La mayoría de mis compatriotas nunca lo creería. Yo tampoco lo hubiera creído. Escuchar los fogonazos violetas, amarillos y rojos de las explosiones de los cables eléctricos de la ciudad, las alarmas de todos los coches del mundo, las sirenas de los comercios, la traqueotomía de la tierra y un estruendo como de pianos de cola haciéndose mierda desde muy alto, aumentaba la sensación de estar en medio de un bombardeo o de un ataque terrorista. No podía mantenerme en pie y a lo más parecía el conserje de la torre de Pisa. Cuando intentaba reincorporarme para correr donde mis hijos, caía como un objeto pesado más y lo que estaba ocurriendo en la cocina me espeluznaba: los platos y los vasos ahora eran asesinos de loza y de vidrio. Los enseres vivos. Mientras los clósets vomitaban todo su contenido y sentía que caía el televisor, la computadora, la biblioteca, todo, yo gritaba como bestia “¡Quédense tranquilos ¡No pasa nada!”. Una y otra vez repetía esos imperativos tan eficaces como aquel “venimos en son de paz” de los marcianos que mataban todo a su paso. Y no paraba nunca. Seguía domando un dinosaurio mecánico. El consejo de “ponte debajo del marco de la puerta” eran tan inocente como irrealizable. Me precipitaba fuerte contra el piso una y otra vez contra una mesa rodante que me pegó como si me odiara de toda la vida o que decidió explicarme de manera elocuente la energía cinética.
De repente, el temblor infernal cesó. De golpe. Desapareció impune, así no más. Con una vela encendimos el rompecabezas macabro que está desparramado por todo el departamento. El agua de las cisternas de los baños llegó hasta el pasillo. Me temblaban las piernas. Había manchas de sangre el piso y fue un alivio descubrir que era mía. Un pedazo curvo de cerámica incrustado en la planta del pie del que ni me había percatado. Miramos por la ventana y el horror ya había tomado forma de completa oscuridad en la ciudad. Recuerdo que sentí una bronca descabellada contra la Naturaleza y una pena gigante e infinita por Chile, fue tanto el desasosiego y la indefensión y la locura y el absurdo que sentí en esos instantes, que allí abrazado a mi familia y llorando me pregunté por un momento si quedaría alguien vivo allá afuera.
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Hoy se cumple un mes del terremoto en Chile, compartimos esta columna del amigo Pablo publicada en The Clinic. Foto: Alejandro Olivares.

13 comentarios:
holy fuck!
man, debe ser de pinga estar en un jelengue de esos.
mis primos estuvieron en caracas en el terremoto del 70 y todavía se cagan haciendo los cuentos.
pallá, pallá.
que me dejen con los huracanes que avisan, pa su madre los terremostos.
Pobres gentes.
Y dilo, a mi me cogio en un tercer piso, sin espejuelos, que soy miope total, dormido, sin luz y en una casa de 1930. Sinceramente no lo recomiendo.
Calderòn
Cacique acaba de meter pa conuco miamense, que aqui hay unos bohios bolaos, deja el tembleque del pais finito ese consortico.
La foto es surreal, la lampara como enganchada del cielo ... y la habitación coqueteando con el abismo ... Pobre gente ... Buena foto ...
Bueno, yo lo pasé en un primer piso, fuerte... pero más fuerte es la casa donde vivo... josú!
¡Tas loco anónimo?
Prefiero tembleque finito que tentempié agreso. Ahí viven muchos Varelagardes y Tsunamis Tántricas.
Y no es miedo, es por "evitar".
No, si subo es pal conuco bautense, again. You know, town modern life.
Chin chín, la lluvia cayó!
The day you get to know me you ll stop preventing the tsunami baby, you have no idea the heck of a great time that we can have togetha!!!!!!!!
Cacique te rifaste el Tesoro de la Laguna, La princesa de Torrientes ... con cocodrilos y todo ...
Zoqui, acuerdate que a ti te decian pichi corta en la madriguera, con aquellos libros ridiculos que solo tu leias, y tu pinta, y ..... las dimensiones peque de aquello. Ahora les meteras en tupe a las indias esas. pero que te compre el que te conozca.
Lara Dominguez
Lara se te acabó el gineteo oficial en la OSPAAAL ... corto pero como lo chupabas ...
a ti no habia na que chuparte. Ni la flecha te entraba!!!!
Lara
Fuerte la foto :(
Asere, en ese pais no hay ni areito ni tainas con el meneo de las nuestras.
Varalagarde esta en casa del behique y no lo dejan salir, la Tetrica es una viejita que ya no maneja, y la artritis no la deja tocar el fotuto.
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