Estimado Profesor Espinoso:Le escribo desde la mesita acoplada a mi silla de ruedas Adidas. La carta es a puño y letra porque forma parte de mi recuperación. Ya me siento mucho mejor del brazo, lo puedo levantar para darle un panconyuca a Raulito cuando mete la pata, también estoy calculando la masa crítica de Randys, Ubietas y Varelagardes necesaria para ganar la Batalla de Ideas, y si tan elevadas concentraciones de cinismo e hipocresía no aceleran el calentamiento global... pero bueno, esto sin contar los miles de atentados de la CIA y Posada Carriles para eliminarme, además los cínicos volverán…. el mundo no podría salvarse... y todo esto se puede demostrar matemáticamente… Eh!? Mmm...
Pero bueno aunque del brazo estoy mejor de lo que sigo muy jodido es del culo, desde que lo perdí no levanto cabeza. Y ese, estimado profesor es el motivo de mi carta. Usted sabe que en mis discursos daba golpes en el estrado y alzaba la voz histriónicamente, muchos piensan que lo hacía porque dominaba las técnicas de la oratoria como todo buen dictador, pero la realidad era otra... material de estudio. Lo hacía para disimular los caldos que me estaba tirando. Tengo que confesarle que no me basta con cagarla, soy un pedorro enfermizo.
La cosa comenzó desde bien pequeño. Mi mamá tenia la costumbre de llamar a la familia a cenar disparando un viejo fusil, pero esto cambio cuando descubrió que con un peo mío no tenia que gastarse una bala en eso. Luego los Jesuitas me castigaban cada vez que bombardeaba en la misa, hasta que me expulsaron cuando el Cristo fue y se quejó en la rectoría de que El no se podía tapar la nariz. También recuerdo al rival de la FEU que chantajié en las elecciones amenazándolo con tirarme un pedo en una reunión y echarle la culpa a el. Así que se debe imaginar usted el éxtasis que yo sentía cuando en la Plaza con ustedes delante y Martí detrás, al pronunciar el Patria o Muerte aprovechaba el Venceremos para tirarme los pedos mas felices de mi vida.
Pero todo esto se acabó un día, recuerdo las horas de agonía sentado en mi trono sollozando cuando el doctor me dijo que me lo iban a quitar. Yo no quería… era como quitarme mi mayor placer. Ahora nada es igual, y yo le pregunto doctor. De qué me sirve tener bueno el brazo si ni siquiera puedo limpiarme el culo?
PD: También le quiero consultar sobre un sueño que se me esta repitiendo. Son muchas coronas de gladiolos. ¿Qué cree usted?
Esperando con ansiedad su respuesta.
Bolechurre el paciente desconsolado.
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Cucumblícucumblí, cucumblícucumblí, cucumblí, cucumblí, cucumblí…
Yo me he quedado perplejo
al recibir tu misiva.
Y me alegra que me escribas
solicitando un consejo.
Te digo que estas muy viejo
enclenque y desconchinflado,
ya bastante la has cagado
para venirte a quejar.
Si no hay papel pa’limpiar
lo que tu culo ha soltado.
Sobre lo otro que has soñado
Me temo lo inevitable,
tu actitud tan miserable
repulsión ha generado.
El pueblo se ha despertado
por la madre que suplica,
Zapata se multiplica
para cobrártela caro.
Y para mí esta muy claro
Que tu campana repica.
Profesor Espinoso
4 comentarios:
jajajajaja
genial
ENCOJONAO CHICO¡¡¡¡
Calderón.
Gracias!!
GENIAL!! ACTUAL!! JAJAJAJA
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