5.12.12

EDITORIAL GUAMAÑANGA · Si no es chivatón, no es buen reggaetón


Toda prohibición es inútil. Eduquen, no prohiban. ¿Qué esperaban de una generación que nació a base de fulas y PCCUC? Mientras la timba rompe en la poma y Vilmita, la nieta viajera, pone el grito en el falso techo porque se le ensucian los Channel bajando del acordeón en Jaimanita, en Nueva Yol el Hip-Hop en inglé suena bonito, urbano y hasta original, porque la india con levita no lo entiende; en la Labana no, es vulgar, fula, fuerevista, chavacano, orillero vaya... ¡Y a quejarse a través de cudtura!

Ni Vilmita ni su bandita sabe cómo está la timba a pie de contén en Jesús María, Colón, Pogolotti, La Maya, Los Hoyos... ¿Qué quieren de unos chamas que crecieron en la batalla de que la idea es jinetear? Donde el pinguerismo es una respetada carrera. Pero no, eso no importa. Entonces vienen latinoamericanitos y hasta españolitos, haciéndose los inteligentes en twitter y/o Facebook con la talla de “cuándo lo prohibirán" en sus respectivas democracias. Gente a la que igual le encanta el mango bajito de la dictadura, el aguacate madurito de la nomenclatura y los lindos culitos paseando frente a La Raspadura. Como si prohibir fuera sinónimo de resolver. Porque en sus países si, cualquiera tiene un canal en YouTube, una radio o alguna manera alternativa de difundir lo que le plazca a cada cual.

Con un decreto no se chapea lo que la educación no sembró en media rueda. ¿Qué coño es un mitin de repudio? Donde supuestos hombres se agarran las bolas ofendiendo a mujeres, sean o no pagadas por el “imperio”. Eso, compañeros, es vulgaridad de verdura. ¿Qué pretenden hacer con una tribu que no sabe lo que es una familia? Una generación que no vivió lo que es un éxodo masivo, un Período Especial, un Servicio Militar Obligatorio de tres años en Angola, un pre con masareal y mucho menos lo que es un primo preso por andar con dólares. Claro que lo saben, eso y mucho más, porque aunque no lo vivieron lo sufren todavía con padres medios kimba'os, madres solteras, abuelos sin retiro, tíos "gusanos" en la yuma y hermanas jineteando en Roma, Madrid y Estocolmo.

Al carajo los bitongos trovadorescos, los mueleros de oficina que se las dan de finos en el Ministerio y doman a su negra con gasolina. Como el cheo, todos llevamos un vulgar en el alma. Se les olvidó cuando decir “buenos días” era pajarería y “señor” contrarrevolucionario. Y es que esas son las únicas palabras y conceptos que entiende el mal gobierno cubano, PROHIBIR, REGULAR, LIMITAR... en fin, CENSURAR. Vaya, como que se las quisieron dar de costurero con el “nombre nuevo” y no quieren jamarse al Frankenstein. Nada señores, compraron pesca’o y ahora le tienen miedo a los ojos.

¡Larga vida al reggaetón! Si habla mierda de QuienTuSabes y se estribilla repellándose a Vilmita, más todavía. ¡Hasta abajo, Fidel!